Un poco de historia

Entre portugues y español

La costa de Uruguay fue descubierta por el español Juan Díaz de Solís en 1516, y Cabot construyó el primer fuerte en el río San Salvador en 1527. Pero la ocupación se realizó metódicamente solo en los siglos XVII y XVIII. Sin embargo, no fue hasta 1726 que los españoles fundaron Montevideo, finalmente, en 1777, para vender a toda la colonia portuguesa, a cambio de tierras de la cuenca alta del Río Paraná: la “Banda Oriental”. La provincia marca el límite oriental del territorio español, en la frontera con el Brasil portugués. Bajo el nombre de “Provincia cisplatina”, el territorio, demasiado excéntrico, solo está controlado imperfectamente por el Imperio portugués. Parte de Buenos Aires, la llamada expedición “Treinta y tres orientales”, encargada por Juan Antonio Lavalleja, ocupa Montevideo en 1825. Después de dos años de guerra, la diplomacia británica impuso en Río de Janeiro y Buenos Aires el reconocimiento, en 1828, de la República Oriental del Uruguay. La historia del nacimiento de Uruguay está marcada por su situación geopolítica, la de un estado amortiguador entre Argentina y Brasil, que lo confrontará con facciones interpuestas.

Blancos y colorados

En 1830, surgirán dos fuerzas que dominarán la vida política uruguaya hasta la década de 2000: los blancos (blancos) y los colorados (rojos). En su mayor parte, los conservadores (blancos) defienden los intereses de los grandes criadores, frente a la burguesía urbana liberal representada por los colorados. Desde 1843 hasta 1851, una guerra civil, llamada “gran guerra”, estalló entre los blancos, apoyados por Argentina, y los colorados, que tienen apoyo francés e inglés. Finalmente, Brasil y Argentina imponen la reconciliación en el país y, a cambio de su participación en la guerra, llamada “de la Triple Alianza”, contra Paraguay (1865-1870), aseguran el poder a los colorados, quienes lo preservarán hasta 1958.
La Constitución de 1919 comparte el poder ejecutivo entre el Presidente de la República (elegido por cuatro años y no elegible inmediatamente para la reelección) y una Junta Directiva de nueve miembros, tres de los cuales deben pertenecer al partido de la oposición, para proteger al país de la guerra civil.

De la socialdemocracia a la dictadura militar

Este es otro golpe de estado que llevó a Gabriel Terra al poder, lo que pone al país de nuevo en el camino del “batllismo” en 1946. Se redacta una nueva Constitución. El país, cuya economía está floreciendo, tiene la política social más avanzada del continente latinoamericano, pero, desde fines de la década de 1950, la caída de los precios en el mercado internacional de carne y lana no permite más el viejo compromiso entre salvaguardar los intereses de los grandes terratenientes y redistribuir el ingreso nacional. La degradación del nivel de vida y la corrupción gubernamental dan al país a la guerrilla urbana que mantiene, desde 1965, a los guerrilleros Tupamaros (nombre que evoca la revuelta india lanzada en Bolivia por Túpac Amaru II, en 1780). El ejército restablece el orden en abril de 1972 con su victoria contra los guerrilleros.
El régimen se está endureciendo gradualmente: las asociaciones y actividades políticas están prohibidas, muchos uruguayos están privados de sus derechos civiles, la tortura y el encarcelamiento político son frecuentes. La represión y la disminución del poder adquisitivo despueblan el país. Se estima que durante el “régimen militar”, de 350,000 a 500,000 personas huyeron al extranjero. Uruguay, anteriormente “Suiza de América Latina”, se ha convertido en un “país de pobres y emigrantes”.

El retorno de la democracia política

Un nuevo gobierno asumió el cargo en marzo de 1985, encabezado por el candidato del partido colorado Julio Sanguinetti. Inmediatamente otorga amnistía a todos los presos políticos. La elección de noviembre de 1994 vio nuevamente la victoria de Julio María Sanguinetti, del Partido Colorado. Este último emprendió una reforma del estado y trató de hacer que el país fuera competitivo, especialmente contra sus socios de Mercosur, al que Uruguay se había adherido desde marzo de 1991. En 1999, Jorge Batlle Ibáñez de Colorado ganó la elección presidencial contra el candidato de centro-izquierda (Frente Amplio) Tabaré Vázquez. Lo sucederá al ganar las elecciones presidenciales de 2004, confirmando el giro a la izquierda de América Latina después de la victoria de los candidatos más sociales en Argentina, Brasil, Perú, Venezuela y Bolivia.
De 2005 a 2010, Uruguay estuvo encabezado por José Mujica, conocido como “Pepe Mujica”, un presidente calificado no conformista y más pobre del mundo. El ex guerrillero Tupamaros, movimiento de extrema izquierda que defiende a los guerrilleros urbanos, torturado durante la dictadura, Pepe Mujica, recién elegido, renuncia a sus emolumentos presidenciales donados a las asociaciones de asistencia social. Hace 70 años, está satisfecho con unos ingresos de unos 600 euros al mes que considera suficientes para vivir cómodamente. “Pepe Mujica” siempre se ha negado a instalarse en los palacios nacionales, prefiriendo vivir en la humilde granja destartalada en la que todavía vive cerca de la capital, Montevideo.